El recuerdo como arquitectura: Martín Adán, William Goyen y el yo que se habla

dc.contributor.advisorO'Hara, Edgar
dc.contributor.authorSalinas, Brianna
dc.date.accessioned2021-08-26T18:15:03Z
dc.date.issued2021-08-26
dc.date.submitted2021
dc.descriptionThesis (Master's)--University of Washington, 2021
dc.description.abstract¿Qué recordamos de los lugares donde crecimos? ¿Qué es lo que se nos escapa, artero, como una estrella fugaz o un espejismo? Sería lógico que los recuerdos de estos espacios y de lo que allí ocurrió tuvieran una correlación directa con la fuerza de los sentimientos o sensaciones que experimentamos en aquel entonces, pero en muchos casos no es así. La memoria de lo perdido —según lo que he vivido, oído y leído— es más bien una suerte de quimera que no se ciñe a las reglas del afecto o la nostalgia. Los matices de lo que hemos amado a menudo nos evaden, mientras que lo que deseamos olvidar sigue surgiendo. La casa rememorada parece ser algo construido no sólo a partir de los hechos de nuestra residencia, sino también de ciertos mitos e invenciones, retazos de la literatura que ha ayudado a formarnos, de las anécdotas que nos han contado y de impresiones aleatorias que rehúsan ser fijadas. Por eso, cuando empezamos a reconstruir en el lenguaje los espacios de nuestro pasado —deseando ser fieles a su paso— hemos de escribirlos como tales: una amalgama no lineal ni precisa, sino tan enmarañada como lo es el acto de recordar. Los enigmas de la memoria y sus moradas me han perseguido durante mucho tiempo. Por lo tanto, servirán de cimientos sobre los que montaré el presente estudio. En él me propongo dialogar con las novelas de dos autores americanos que, en la primera mitad del siglo XX, hurgaron en sus historias personales para recrear las casas de su infancia como casas de literatura. Ambos, Martín Adán (Lima, 1908-1985) y William Goyen (Texas, 1915-1983), exponen sus viviendas con veracidad, admitiendo sus lagunas y dejándose llevar por no pocas florituras. En La casa de cartón, mediante una imaginería surrealista y onírica, Adán explora el modo en que los rincones que alojaron su crianza emergen como pinceladas o imágenes fotográficas; las personas que una vez lo acompañaban aparecen ahora desproporcionadas -aquí un brazo, allá un bigote- como espectros nebulosos de la vivencia. El resultado es verdaderamente prismático. Un fenómeno similar se desarrolla en las páginas de The House of Breath. La novela de Goyen es una composición de múltiples voces a través de las cuales resuena una casa perdida en el tiempo. Tales voces se unen en coro hasta alcanzar proporciones míticas en el arreglo del yo. Al igual que un héroe, éste abandona su hogar para comprenderlo mejor y comprenderse a sí mismo, y regresa con el regalo de su historia —la historia de todos— re-ensamblada en el lenguaje de una memoria colectiva. En la parte final de este trabajo, utilizando las herramientas que he acumulado en mis lecturas de Adán y Goyen, volveré, una vez más, a las múltiples casas de mi propia memoria que —con mayor y menor intimidad— me albergaron y continúan albergándome.
dc.embargo.lift2023-08-16T18:15:03Z
dc.embargo.termsRestrict to UW for 2 years -- then make Open Access
dc.format.mimetypeapplication/pdf
dc.identifier.otherSalinas_washington_0250O_22898.pdf
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/1773/47693
dc.language.isoes
dc.rightsnone
dc.subjectHome
dc.subjectHouse
dc.subjectMemoir
dc.subjectMemory
dc.subjectPast
dc.subjectPersonal history
dc.subjectLiterature
dc.subjectAmerican literature
dc.subjectLatin American literature
dc.subject.otherRomance languages and literature
dc.titleEl recuerdo como arquitectura: Martín Adán, William Goyen y el yo que se habla
dc.typeThesis

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